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Los actos vandálicos se vienen repitiendo últimamente en nuestro colegio y en colegio Miguel de Cervantes casi todos los fines de semana. Cristales rotos, restos de botellón, basura por los patios y en las entradas…
El fin de semana pasado se ha dado un paso más en esta escalada de actos en nuestro centro. Se han destrozado varios elementos de la zona de juegos que el Ayuntamiento había instalado en el patio de recreo del edificio de E. Infantil.
¿Qué ser humano, si se le puede llamar así, puede ser capaz de acabar con la ilusión de un niño de 3, 4 o 5 años?¿Qué valores puede tener y defender?¿Cuál será su meta en la vida?
Estos actos se han puesto en conocimiento de las autoridades competentes.
Nuestro problema va más allá del meramente educativo, es un problema social. Vivimos en una sociedad enferma en la que se está perdiendo el papel fundamental de la familia en la educación de los hijos, en la que se está perdiendo el respeto a todos y a todo, en la que el individualismo está comiendo terreno a la colaboración, en la que cada cual mira más por su bien en lugar de trabajar por el bien común, en la que patrones de vida que se transmiten a nuestros niños y jóvenes son los del éxito fácil sin esfuerzo, en la que aunque se haga algo mal rara vez eso tiene consecuencias…
Se habla mucho del sistema educativo finlandés y éste no es más que un reflejo de lo que su sociedad más valora como legado para las generaciones venideras: la educación. Antes de hablar de metodologías y recursos me gustaría ver mi lugar de trabajo sin vallas ni rejas como los colegios finlandeses, un lugar valorado y respetado por todos donde trabajan los profesionales mejor considerados y preparados de la sociedad finlandesa. Un lugar abierto a la sociedad por ser valorado y respetado por esa sociedad a la que sirve.
Aunque nos queda un largo camino por recorrer para llegar a esa meta, continuaremos remando mar adentro con la misma fuerza. Continuaremos trabajando por formar integralmente a nuestros alumnos con el mismo esfuerzo, aunque quizá algunos no lleguemos a ver los frutos. Esta tarea es todos (docentes, padres, autoridades educativas y municipales).
Si los vándalos pretenden minar nuestra ilusión, pueden desistir en su esfuerzo. Nuestras convicciones son infinitamente más fuertes y profundas que su mediocridad moral. |